viernes, 3 de octubre de 2008

CONGRESO PERUANO: UNA DECISIÓN REPROCHABLE…


Congreso peruano cuyo prestigio se devalúa cada vez más, debido a los contínuos desatinos de sus integrantes...
Una muestra más que el congreso peruano actúa lejos, muy lejos de la voluntad de las grandes mayorías, acaba de producirse en los últimos días.

En reprochable determinación se acordó incluir los gastos operativos, que habían sido objeto de múltiples críticas negativas, en la remuneración mensual.

Ellos mismos, con rapidez asombrosa, decidieron cambiarle de nombre por el de “asignación por desempeño de la función congresal”.

De esta manera, en forma automática, su envidiable sueldo ascendió a más de quince mil soles, justo en instantes que el gobierno anuncia que no habrá aumento para nadie.

No cabe duda que fue la mejor manera de asegurar su bienestar y el de su familia en momentos que la crisis financiera mundial desestabiliza el bolsillo de los más pobres.

Lo risible de todo es que fundamentaron el traslado de los gastos operativos, que fue fuente de increíbles falsedades, con la finalidad de “sincerar sus ingresos”.

Sinceridad es sinónimo de veracidad, realidad, franqueza, rectitud, honradez, lealtad. Que no revela la terrible intención de su actitud.

Lo que realmente debieron argumentar es todo lo contrario. Es decir, mentira, falsedad, engaño, indiferencia, burla que significa ocultar sus gastos ante los ojos de la ciudadanía. Y lo han conseguido. Bien por ellos. Mal por la democracia y quienes confiaron su voto.

Es una certeza que, en el futuro, no habrá más escándalos que revelar por la deficiente rendición de las cuentas de los parlamentarios. Y eso, los tendrá satisfechos.

Sin embargo, tengan la seguridad que, como su único interés es ganar cada día más dinero, las denuncias versarán sobre otros conceptos.

Por la misma razón, se espera que no se lamenten de la pésima imagen que los electores sienten del congreso y sus integrantes.

Fatalmente la vigencia del parlamento es el pago que exige el sistema democrático y es aprovechado de manera óptima cuando llegan hasta sus escaños personas que no se preocupan por el bien común.

No se explica de otra manera la extraordinaria rapidez de sus miembros para superar la crítica situación de los gastos operativos en menos de una semana.

Hubo algunos que se opusieron. Quisieron hacer algo por quienes los eligieron, pero fueron muy pocos y terminaron avasallados por los defensores de las ambiciones económicas.

Recordemos que hay aspectos mucho más urgentes y de interés mayoritario que exigen la misma inmediatez, sin que hasta ahora se apruebe nada en ese sentido.

Señores parlamentarios. Que les sean provechosos los beneficios que obtienen. Pero no olviden que allá abajo, siempre habrá personas expectantes. Que buscan explicaciones a su decisión de voto en torno a quienes ahora los defraudan.

Son ellos los que, a veces, quisieran que el congreso desaparezca. O se reduzca el número de sus miembros. Y, el pueblo, jamás olvida, ni se equivoca…

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