martes, 30 de septiembre de 2014

¡MEDIO SIGLO DEL TREN BALA…!



 Histórica imagen. El Shinkansen se alista para partir de Tokio a Osaka. Hoy se cumplen cincuenta años...

La Segunda Guerra Mundial dejó a Japón en escombros. Las pérdidas humanas, económicas y materiales originadas por las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki fueron inconmensurables.
             
Esa desgracia invadió al país entero. Corría el mes de agosto de l945.
             
Diecinueve años después, el 1 de octubre de 1964, hace exactamente cincuenta años, el País del Sol Naciente sorprendía al mundo al inaugurar el Shinkansen.
             
El Tren Bala, como se le conoce en occidente, revolucionó el modelo de entonces. Tiene diseño aerodinámico. Semejante a la cabina de un avión.       
             
Marcó un record a nivel mundial, pues alcanzaba una velocidad de doscientos diez kilómetros por hora.
             
Con esa potencia, cubría la vía entre Tokio y Osaka, separadas por 515 kilómetros, semejante a la distancia entre Trujillo y Lima, en cuatro horas. Ahora lo hace, en dos horas  y media.
             
Hasta la actualidad, el Shinkansen tiene rutas a diferentes partes del territorio y transporta un promedio de 325 millones de pasajeros al año.
             
Se caracteriza por su puntualidad extrema, seguridad y se puede abordar en las estaciones cada diez minutos.
             
Nueve días después del acto inaugural, Japón organizó los Juegos Olímpicos de Tokio. Con ambos acontecimientos demostraba al orbe sus extraordinarias muestras de recuperación.
             
No solo eso, marcó el ingreso a la modernidad y su impresionante potencial económico considerado por los analistas como un milagro.
             
Contra todo lo que se pueda imaginar los japoneses, caracterizados por su ahínco y dedicación en cuerpo y alma al trabajo, no se quedan allí.
             
En estos momentos, realizan los ensayos para desarrollar aún más su impresionante red ferroviaria.
            
Preparan el avanzado sistema denominado Maglev basado en la levitación magnética.
             
Consiste en dotar al tren de motores lineales instalados cerca de los rieles que activan el campo magnético.
             
Esta acción eleva el convoy unos diez centímetros sobre las vías e impulsa el movimiento.
            
Tal mecanismo elimina cualquier contacto, porque el aire queda como único  elemento de fricción.
             
Cuando empiece a funcionar, un viaje por tren tardará lo mismo que hacerlo por avión. ¿Parece película de ciencia ficción…? ¿Verdad…?
             
Pero, es cierto. Solo que estamos hablando de Japón. Otro mundo. ¡En todo…!         

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