viernes, 20 de junio de 2014

SAN JUAN: ¡ALLÍ SE QUEDÓ NUESTRO ESPÍRITU…!



Antiguo local del tradicional colegio San Juan donde nuestros juveniles sueños se forjaron...

             
“Ha llegado el instante más triste de nuestra vida estudiantil… Ha llegado el momento de despedirnos de San Juan, de nuestros compañeros, de nuestros profesores... Ha llegado el momento de partir...”
             
Esas simples frases, llenas de sentimiento y melancolía, creadas en el calor de nuestros sueños juveniles, brotaron en las aulas del colegio. Así empieza y termina la lectura de un artículo
              
“Nos vamos, pero queda nuestro espíritu…” es su título y fue escrito por el autor de esta nota.
             
Tenía dieciséis años. Faltaban unas cuantas semanas para abandonar los viejos salones del colegio San Juan del jirón Independencia.
             
Nos dijeron que debíamos escribir para la revista “Retorno”. Llamada así porque recordaba el regreso del plantel a su antiguo local.
             
Por algunos años, pasó a formar parte de la Gran Unidad Escolar que estrenaba moderno edificio frente al óvalo Grau.
             
Se impuso la tradición y la historia. Volvimos al centro de la ciudad. Y, con nosotros, nuestros profesores.
            
Y. ¡Qué profesores…! Augusto García Llerena, Rafael Narváez Cadenillas, Yeconías Culquichicón Gómez, Miguel Vega Castro, Javier Castillo  Angulo, Adolfo Alva Lescano, Jorge Laredo Villachica, Ademar Villegas Zavaleta, Máximo Vílchez Gamboa, Teodoro Rivero Ayllón y otros.
             
Así como ocurrió con Narváez, los demás deberían ser también los nombres de otros centros educativos de la Región.
             
Lo que es la vida. Con la mayoría de ellos nos volvimos a encontrar en la facultad de Letras y Educación de la Universidad Nacional de Trujillo.
             
En esa época no se marcaba tarjeta en la UNT. Mucho menos, había registro electrónico de la huella digital. No era necesario.
            
Su responsabilidad, compromiso, honestidad  y calidad humana, garantizaban la asistencia a clase. Nunca faltaban. ¿Cómo olvidar a San Juan…? 
             
Al “Mono” Lorenzo Rodríguez, al “Gato” Oscar Fernández, al “Chino” Lorenzo Kcomt, a “Tin Tan” Santiago  Gonzales, al “Orador” Miguel Lanza, al “Chato” Walter Méndez y al “Negro” Maglio Balarezo que nos lee desde el cielo y muchos, muchos más.
            
¿Cómo olvidar el “motazo” que casi le cae en la nuca al cura que, ardiendo de cólera, volteó para castigarnos a todos por no delatar al culpable…?
             
O cuando venía desde atrás el “teacher”. Nos tomaba de los pelos y removía hasta los sesos haciendo círculos con nuestra cabeza por no saber conjugar los pronombres en inglés.
            
Claro que hoy no se puede tocar al alumno ni con el pétalo de una rosa. Está bien. Sin embargo, fue para nuestro bien.
            
Tristes. Con la promesa de volvernos a ver, nos fuimos de San Juan. Y cuando, cualquier día nublado y sin Sol, el Señor nos recoja, sabremos que allí se quedó nuestro espíritu…Para siempre…     

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