martes, 15 de abril de 2014

¡ADIÓS A LA “V” DE VACA Y LA “B” DE BURRO…!



Sugerente ilustración que muestra la tradicional forma de diferenciar la "b" de la "v"...

El idioma español está incluido dentro de la categoría de las lenguas vivas. Como tal, es objeto de periódicas innovaciones.
             
La Real Academia Española difundió la última modificación  ortográfica el pasado 2010.
             
Sin embargo, una serie de consultas recepcionadas en su despacho a través de tuits la obligó a insistir en los cambios.
            
Uno de ellos se relaciona con la propuesta de un solo nombre para cada una de las letras de abecedario.
             
Aquí se hace referencia a la denominación definitiva de la “i” y la “y”. Se acostumbraba llamar a la primera “i latina” y a la otra “y griega”.
             
Según la última disposición de la RAE,  sus nombres correctos son “i” y “ye”. No hay más.
             
Los estudiosos aprovecharon su intervención para establecer la diferencia entre la “b” y la “v”.
             
Recordemos que hasta el siglo pasado se enseñaba en las aulas  que la “b” era “labial” y la “v” “denti-labial”, basándose en su pronunciación.
             
La explicación era que para pronunciar la “b” se hacía uniendo los labios y la “v” juntando en forma leve los labios a los dientes.
             
Recordemos que, en algún momento, se llegó a nombrar a la “b” como “b grande” y a la “v” como “v chica”.
             
Ahora, la Real Academia dispone que la “b” se llame “be” y la “v”, “uve”.
             
Con el añadido que la “w”, que antes se conocía como “v doble”, en adelante se identifique como “”uve doble”.
             
Es posible que para la actual generación sea fácil y termine adecuándose a las recientes pautas.
            
Aunque, para nosotros tal vez se haga difícil pues, a simple vista, lo tradicional, parece ser más simple y práctico.
             
Todo esto trae por los suelos aquel divertido uso que solían darle nuestros padres cuando trataban de zanjar las dudas al distinguir la “b” de la “v”.
             
Sin saber la existencia de la Real Academia Española,  nunca se hicieron problemas a la hora de orientar sobre su empleo.
             
Para diferenciar una de la otra y evitar cualquier equivocación, solo atinaban a hablar de dos clases de “b” y “v”.
             
Entones acudían a las graciosas expresiones que, con las nuevas normas de la academia,  su  aplicación está a punto de desaparecer. Son la “v”, de “vaca” y la “b”, de “burro”…          

2 comentarios:

Julia Grecia dijo...

Práctica y amena explicación. A ver si nos acostumbramos. Mientras tanto, la aclaración es buena, con Be de ... buena :D

Sara Zambrano dijo...

Gracias por la explicación de tan valiosa información.