jueves, 8 de octubre de 2015

¡EMPEZAMOS A SOÑAR Y… SUFRIR…!

Paolo Guerrero, esperanza de gol en el equipo peruano...

Los sueños muchas veces se relacionan con los deseos o aspiraciones. Como las múltiples acciones propias del ser humano, tienen un inicio.
             
Y, de acuerdo a la lógica, todo lo que empieza debe terminar. Un final puede ser el anhelo cumplido o la desilusión.
             
Hablando de fútbol, condiderado pasión de multitudes, Perú comienza este jueves la añorada ilusión de participar en el Mundial Rusia 2018.
              
La hora: 3.30 de la tarde. Escenario: estadio Metropolitano de Barraquilla. Adversario: Colombia, el dueño de casa.
             
Es el primero de dieciocho duelos a muerte que sostendrá la bicolor con la intención de quedar en el  grupo superior dentro de la decena de naciones sudamericanas.
             
Los cuatro primeros de la tabla tienen el boleto en el bolsillo. El quinto debe imponerse al mejor de Oceanía para acompañarlos.
             
Hay cincuentaicuatro puntos en disputa. Según los datos estadísticos, la blanquirroja debe sumar alrededor de veinticinco para conseguir el pasaje.
             
De acuerdo a los expertos, el fútbol ha progresado en esta parte del continente. La distancia entre las potencias y los demás, se han reducido.
             
Añaden que, debido a eso “todos pueden ganar y perder contra todos”. Por eso califican nuestra eliminatoria como la más difícil del planeta.
             
Tal vez, por la misma razón, hace más de tres décadas que no asistimos a la gran fiesta futbolística del orbe.
             
En las últimas competencias tuvimos que conformarnos con ver los choques por televisión y aplaudir los goles de otros países.
             
Ese es el motivo por el cual, cada vez que debuta el once inca en esta importante justa, la expectativa y la emoción nos invaden en grado sumo.
            
Al mismo tiempo, depositamos nuestra plena confianza en cada uno de los jugadores que visten los colores de la bandera patria.
             
Damos lo que sea por los goles de Guerrero, la clase de Lobatón en el mediocampo, las corridas de Advíncula, el aplomo de Ascues, la firmeza de Zambrano en la zaga, la seguridad  de Gallese en el arco y el plantel completo.
             
Aunque sabemos que nuestro corazón latirá con mayor intensidad en cada disparo al arco rival. Porque, desde hoy, empezamos a soñar y… sufrir…

lunes, 5 de octubre de 2015

SÍ, ES MI LETRA: ¿RECUERDAN EL TINTERO Y LA PLUMA…?

El tintero y la pluma que nos dieron tantos dolores de cabeza en la infancia....

  (Advertencia: Este artículo está exento de toda contaminación política).
             
Lo que son las cosas, el sonado caso de las agendas y la frase: “la verdad es mi letra…” me trasladaron a mediados del siglo anterior y revivieron lejanas huellas escolares que consideraba olvidadas
             
Ese repentino, casi inconsciente y gracioso viaje al pasado me ubicó dentro del aula, con piso de madera protegida con petróleo, del cuarto año de primaria, en la escuela fiscal 280 “Enrique Guimaraes”.
             
Funcionaba en una casona colonial situada en la quinta cuadra del jirón Independencia, a solo unos cuantos pasos de la Plaza de Armas de Trujillo.
             
Aunque parezca raro, el curso de caligrafía era una de las asignaturas que causaba más dificultades en nosotros, los pequeños estudiantes.
             
Tenía el objetivo de perfeccionar nuestra manera de escribir manuscrita. Aspecto fundamental en el sistema educativo de ese entonces.
             
Se trataba de una materia esencialmente práctica desarrollada en un cuaderno especial de  renglones amplios y espaciados.
             
Cada tarea consistía en trazar líneas de arriba abajo con inclinación fija, círculos y figuras ovaladas de derecha a izquierda y al revés.
            
Hasta allí, iba bien. El problema surgía porque el trabajo no se hacía con lápiz, sino utilizando pluma y tinta que era lo único que existía en la época.
            
Ambos se empleaban en todo lugar. En las escuelas, las carpetas tenían agujeros para colocar los tinteros que cada alumno llevaba desde su casa.
            
La pluma era una pequeña pieza curva de metal terminada en punta sostenida en la ranura de un tosco mango de madera.
             
Para escribir había necesidad de introducirla dentro de un pomito de vidrio que contenía la tinta, generalmente, de color azul.
             
Como es de suponer, el líquido duraba poco y el tedioso proceso de llevar el instrumento al frasco se repetía innumerables veces.
             
Aparte que hacer rayas y círculos uniformes en una y otra dirección con una pieza metálica resultaba un verdadero martirio.
            
La tinta se extendía o demoraba en secar, el aparatito raspaba, se atracaba, el metal se malograba, apretabas fuerte y rompías el papel o producías un manchón.
             
Con el tiempo, apareció la pluma fuente o estilográfica que contenía la tinta en un estuche interior y fue más funcional. Pero, costaba demasiado caro.
             
Felizmente, pronto se inventó el bolígrafo que usamos en la actualidad. Invadió el mercado mundial y terminó con el suplicio.
            
La caligrafía, que tantos dolores de cabeza nos dio en la infancia, me sirvió de mucho al titularme como profesor en la Universidad Nacional de Trujillo.
            
Mejoró mis manuscritos. Mi carácter favorito fue la llamada letra de imprenta, similar a las que conocemos hoy como arial o century.
 
Clase del recuerdo el 2009 con una promoción del Politécnico "Marcial Acharán"...
              
Recuerdo que, por hacer malabares con los cuadros sinópticos en la pizarra de las aulas del Politécnico Marcial Acharán, los chicos me  apodaron: “Ticita”
             
Algunos ex alumnos, ahora ya canosos padres de familia, suelen saludarme aún así cuando nos encontramos en las calles del centro histórico.
             
Las famosas agendas de Nadine refrescaron la memoria y trajeron a mi mente la escena del severo maestro primario quien, revisando mi cuaderno de ejercicios, me preguntaba:
            
 -- Freddy ¿Ésta, es tu letra…?
             
-- Si, profesor, es mi letra…

miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL PERIODISMO: ¡UN REAL PODER DEL ESTADO…!

La prensa cumple una importante labor en el Perú actual...
            
Nunca como en los actuales momentos el periodismo peruano, sustentado en la libertad de prensa, marcha acorde con la denominación de “cuarto poder”.
             
Cumpliendo su función al máximo, denunció delicados asuntos que, en otros tiempos, hubieran quedado escondidos. Lejos del conocimiento de las mayorías.
            
Acuciosas labores de investigación vinculadas a casos de corrupción, narcotráfico, violencia y otros, relacionados al maltrato ciudadano, son puestas en manos de la justicia.
            
Impulsa acciones no aclaradas del todo, atribuidas a políticos de distintos partidos que los obligan recurrir a argucias legales para eludir los tribunales.
             
Cuando, partiendo del principio de la inocencia, lo aconsejable ante esta clase de acusaciones, es poner el pecho y demostrarla. Nada más.
             
En nuestro medio ocurre lo contrario. Nadie quiere ser investigado. Nadie desea aclarar los hechos. Los rehúyen. ¡Y se declaran inocentes…!
            
Pero, allí están los periodistas. Siguiéndoles los pasos. Buscando datos, pruebas y documentos para despejar las dudas y evitar la impunidad.
             
Este trabajo no es fácil. Tiene sus riesgos. Varios periodistas fueron víctimas de su osadía en búsqueda de la verdad.
             
Hace unas semanas, una colega limeña fue convocada al congreso para ser interrogada. Ella, sigue en su puesto. Otra, tuvo menos suerte. Por cumplir su misión, fue despedida.
             
Durante los aciagos días del terrorismo, la búsqueda de la noticia les costó la vida a los mártires de Uchuraccay.
             
Es el precio que paga el periodismo de investigación en el Perú. Que continúa incansable. Actuando al límite. Sobre bases sólidas. Defendiendo el interés de la colectividad.
             
En esa la difícil tarea de control del poder público, la prensa se ha convertido así en el baluarte de la democracia.
            
No atropella. No agrede: No ofende. No utiliza a nadie. Se desempeña con imparcialidad,  honestidad y respeto. Aporta al bien común.
             
Posee la suficiente formación para emplear el idioma en su verdadera dimensión. Rechaza las groserías, pues sabe que en el periodismo  no tienen espacio, ni lugar.
             
La veracidad, transparencia, la educación y la decencia constituyen los pilares del periodismo. Nacieron juntos y deben permanecer aliados.
             
Estas apreciaciones surgieron a propósito de conmemorarse hoy 1 de octubre el Día del Periodista en el Perú.
             
Una fecha que debe invitarnos a la reflexión. A efectuar una autocrítica. Seguir el mismo rumbo o reorientarnos para tomar el camino correcto.
             
Partir de la premisa básica de ser objetivos, imparciales, honestos y luchar, desde todos los frentes, en defensa del interés ciudadano
             
El recordado Gabriel García Márquez nos dejó un sabio consejo: “Para ser periodista hace falta una base cultural. Mucha práctica y también… mucha ética…”
             
La prensa nacional vive momentos decisivos. Por esa labor de fiscalización, coraje y servicio social, ostenta con dignidad y orgullo el eslogan de cuarto poder del Estado…     
 

martes, 29 de septiembre de 2015

¡LA VALLEJO SE COMPLICA…!

 
El cuarto y lapidario tanto....

Infausta resultó la visita de la Universidad César Vallejo al Cusco para enfrentar al Real Garcilaso.
             
Recibió la primera gran goleada del año. Fuera de lo común desde hace mucho tiempo. Fue vencido por cuatro goles a cero.
            
 Varios factores influyeron en el resultado, aunque no es ninguna justificación, porque dio la impresión que los jugadores pudieron dar un poco más para evitar la vergüenza.
             
Uno de ellos fue que ingresó al campo sin Libman, Riojas y Requena, convocados a la selección que inicia la semana próxima las eliminatorias al Mundial Rusia 2018.
            
Los relevos, Martinuzzi, Rostaing y Morales, pese a su esfuerzo, no lograron hacer olvidar a los dueños del puesto.
             
Rostaing tuvo una jugada peligrosa ante Carando que pudo costarle la tarjeta roja y Morales no es el volante que deslumbró en la Sudamericana del año pasado.
             
Es posible que la falta de titularidad en el once sea uno de los motivos de su bajo rendimiento. ¡A levantarse muchacho…!
             
Por su parte, Cruzado y Millán, los baluartes del medio campo en otros duelos, experimentan el desgaste propio de la seguidilla de partidos.
             
Qué decir de Chávez y Montes que, ante la falta de servicios, tienen que buscar el balón por su propia cuenta. Están peleados con el gol.
             
Las cosas se ponen negras cuando no hay uno o dos especialistas para ejecutar los tiros libres que se pierden de manera irremediable.
             
Ante este panorama, en varios momentos las acciones resultan predecibles y son neutralizadas con facilidad por el adversario.
             
La situación se agravó ayer al reconocer que la plaza cusqueña, por su propia naturaleza, es difícil.
             
Este desliz permitió al cuadro andino recuperarse con creces, pues no ganaba hace cinco fechas, mientras los “poetas” retroceden peligrosamente.
            
 Viene un corto receso donde debe analizarse lo realizado, enmendar las fallas y buscar repotenciarse. No queda otra.
             
Porque, según lo último que hemos visto, la Vallejo se complica…

domingo, 27 de septiembre de 2015

UCV: ¡AVANZA DE UNO EN UNO…!

La bola rebota en el parante y retorna al campo. El error salvó a Vallejo de la derrota...

A pesar de mantenerse invicto en las últimas fechas, el equipo de la Universidad César Vallejo no consigue exhibir su poderío como dueño de casa.
             
La noche del sábado apenas igualó, sin abrir el marcador, con el Sport Huancayo que le hizo pasar varios momentos de angustia.
             
Desde el saque,  la visita salió a imponer condiciones exigiendo al máximo a la zaga local y en postrera instancia a Libman.
            
Los “poetas”, por su parte, carecieron de esa cuota de efectividad que se requiere para ser contundente. El goleador Chávez no aparece.
            
En todo el encuentro no lograron dar tres pases consecutivos. Y, cuando la precisión se ausenta, los buenos deseos se desvanecen.
             
El resultado hubiese sido peor aún si Figueroa, a los veintisiete del primer tiempo, convierte el penal que originó una falta de Cruzado dentro del área.
            
Con Salomón vencido, el balón impactó en el parante derecho y terminó siendo rechazado por un atento defensa.
            
Navarro, en el complemento, sacrificó a Montes para dar una nueva oportunidad a Cobelli, quien tuvo ocasión de jugar 45’ completos.
             
Otra vez, el argentino desaprovechó la oportunidad para demostrar sus condiciones. Se le notó algo  precipitado. Está en deuda.
            
Más tarde ingresaron Cedrón y Chiroque, aunque no llegaron a ser gravitantes como la afición lo hubiese esperado. A propósito, vale destacar el incansable aliento de la barra donde se lucen las “chicas poetas”.
            
Tras el resumen, Libman tuvo más trabajo que Pinto bajo los tres palos.
             
Es que la consigna del once andino fue salir siempre para adelante. Buscar el gol. Atacar. Propuso. Tuvo la iniciativa la mayor parte del duelo.
            
Por su parte, la UCV tiene que motivarse más. Privilegiar el manejo adecuado de la pelota. Asociarse para atacar con el firme apoyo de la volante y explotar las salidas por las puntas.
             
Cada uno sabe lo que debe hacer en su puesto. Esmérense en cumplir las órdenes del técnico. Pongan lo suyo.
             
Recuerden que existe un objetivo por delante. No permitan que los de arriba sumen de tres en tres y la Vallejo solo avance de uno en uno…

jueves, 24 de septiembre de 2015

UN GRATO RECUERDO: ¡DIÁLOGOS CON VÍCTOR HUGO…!

 
Víctor Hugo Paredes en una sugerente imagen captada por Prensa Virtual Trujillo hace un año...

El 27 de setiembre es una fecha especial para SATÉLITE. Era el onomástico de Víctor Hugo Paredes, su director de más larga trayectoria.
             
Cada año, en el almuerzo conmemorativo, se reunían las autoridades, el equipo completo de nuestro vespertino y sus amigos. Esta vez, ya no está con nosotros y elevaremos una oración en su memoria.
             
Característica particular del ex conductor de este periódico era su seriedad y responsabilidad combinadas con su carácter afable, bromista y risueño.
             
Ahora no está, pero ha quedado su estilo, la estructura y la confraternidad que generó entre nosotros.
             
Hoy lo evocamos mediante algunos diálogos sostenidos con el autor de esta nota que quedaron como evidencia para recordarlo toda la vida.
             
Había regresado a Trujillo luego de una prolongada estadía en el extranjero y, pasados unos meses, decidí colaborar con artículos de opinión en un diario local.
             
Un día, me encontré con Víctor Hugo en una calle del centro y nos saludamos con la lógica efusión de dos amigos que no se veían durante años.
             
Conversamos apenas unos cuantos minutos e interrumpió todo para reclamarme:
             
-- Mira Freddy. Tú eres de SATÉLITE y tienes que escribir en sus páginas. Tu “pluma” es de nuestro vespertino.
             
“La pelota desinflada”, referido a la goleada de cinco a uno que le infringió Ecuador a Perú en noviembre del 2007, fue mi primer artículo.
             
En otra oportunidad, analizando las preferencias de los lectores de la región,  destacó una verdad irrefutable:
             
-- Lo que más me gusta es que estamos bien en las ventas. SATÉLITE es el periódico del pueblo. Tiene un público cautivo. La gente lo busca con avidez todas las tardes. Ese es nuestro mejor soporte.
             
Más tarde, motivos particulares y otras ocupaciones me impidieron enviar algunas notas a su correo electrónico.
            
Transcurridas unas semanas, mientras almorzaba con mi esposa y mi hijo en el restaurante San Francisco de Miguel Ganoza,  ingresó Víctor Hugo.   

Estaba acompañado por los redactores del diario Paúl Acevedo Gutiérrez, actual director encargado, Danitza Sáenz y Genaro Cuyate. Al verme, alcanzó a pronunciar:
             
-- Freddy, no nos olvides… te estamos esperando…
             
Víctor Hugo nunca se cansó de estimular al esforzado grupo que trabajaba en su entorno. Con frecuencia tenía una palabra de aliento para cada uno de ellos.
             
Dejé de escribir otra vez durante algunos días. No esperó más. Una noche sonó el teléfono de mi casa y se suscitó el siguiente diálogo:
             
-- Aló, buenas noches.
             
-- Aló, buenas noches. Hola Freddy, habla Víctor Hugo, ya no envías tus notas. ¿Qué pasa…? ¿Se te ha acabado la cuerda…?
            
-- ¿Estás loco…? La cuerda solo se me acabará cuando no tenga fuerzas para escribir...           

miércoles, 23 de septiembre de 2015

MARTÍNEZ MOROSINI: ¡SE NOS FUE UN GRANDE…!

Humberto Martínez Morosini, es un ícono del periodismo peruano...

En una época en que los televisores eran en blanco y negro y solo se podía cambiar de un canal a otro con perillas, incursionó Humberto Martínez Morosini, quien falleció ayer.
             
Era un moreno alto, de imponente voz, con experiencia en radio que al transcurrir el tiempo, se convirtió en un ícono del periodismo nacional.
             
Joven aún, quiso ser aviador, pero un amigo lo invitó a radio Continente de Arequipa y en 1948 se hizo conocido trasmitiendo la carrera de autos que partió de Buenos Aires y tuvo la meta en Caracas.
            
La competencia que pasó por Trujillo, fue ganada por el gaucho Juan Manuel Fangio y tuvo entre los corredores peruanos a Arnaldo Alvarado, Henry Bradley y Eduardo “Chachi” Dibós.        
             
Llevado a radio Panamericana de Lima,  con el fenómeno de la televisión se trasladó a las pantallas convirtiéndose en uno de sus pioneros
            
Acaparaba la atención general conduciendo con seriedad y aplicada entonación, acompañada de gestos, el noticiero “El Panamericano”.
             
Recordó, en una de las últimas entrevistas con cierta gracia, que un día leyendo la información sobre una dolencia que afectaba al presidente John Kennedy de Estados Unidos, pronunció erróneamente:

”Uno de los médicos le recomendó el uso de“mulatas” durante siete días…”. Reveló que pasando la saliva y guardando la compostura, supero el difícil momento.
             
A Martínez Morosini le correspondió haber vivido por dentro el tránsito de la televisión en blanco y negro a la de color y de la trasmisión por ondas a la vía satélite.
             
Por su capacidad y dominio verbal, alternó exitosamente relatando con emoción los partidos internacionales de fútbol televisados en directo.
             
Contó él mismo que en ese afán, encontraba problemas cuando otros colegas repetían con frecuencia la misma palabra  refiriéndose a la pelota.
             
“Escuchaba a mis compañeros que decían: “saca la pelota…”, “tira la pelota...", “avanza con la pelota…”, así que me puse a pensar e ideé nuevos términos.
             
Nacieron de su propia creación las denominaciones: “la redonda”, “la número cinco”, "la herramienta" y “el cuero”.
             
En la misma conversación reconoce que la expresión “la gordita” le pertenece a Augusto Ferrando.
            
También es autor de dos célebres frases futbolísticas  que han pasado a la historia del periodismo deportivo como:
            
“Aquí no pasa nada…”, en un partido que no hay goles y “El rincón de las ánimas…”, cuando la bola ingresa por el ángulo superior o inferior del arco.
             
Don Humberto, basado en su experiencia, dejó para la posteridad un consejo dedicado a los periodistas: la educación, el respeto y la honestidad.
            
Emplear el idioma en el sentido correcto y respetar a los demás, tanto ante las cámaras, como al público en general.
             
Trataba a la gente “de usted”, jamás tuteó a nadie. Incluso a los jóvenes y niños les decía “de usted”. Una gran lección.
             
Con la desaparición de Humberto Martínez Morosini. ¡Se nos fue un grande…!